Un ahorro de casi 2,5 millones de euros al año en gasto ener­gético es la prueba más evidente de que el proyecto de con­solidación de centros de datos de la Junta de Castilla y León ha sido totalmente exitoso. Así nos lo cuenta Óscar García, jefe del Servicio de In­fraestructuras Informáticas y Servi­cios Corporativos de la Junta.

¿Por qué era necesario un pro­yecto de consolidación de in­fraestructuras en la entidad?

Teníamos una configuración de CPDs que no era óptima. A medida que se iban tomando competencias sectoriales, como educación o sa­nidad, se iban añadiendo edificios emblemáticos a toda la infraes­tructura. Por lo tanto, había seis centros de datos más otras doce salas técnicas, lo que suponía una configuración de eficiencia, dis­ponibilidad y seguridad que no era óptima. Por ello decidimos conso­lidar en dos centros asíncronos en paralelo todas las infraestructuras, para conseguir un CPD disponible, seguro, eficiente y, sobre todo, con la conectividad adecuada.

¿Cuándo comenzó el proyecto de consolidación y en qué fases se ha realizado?

El proceso empezó en 2013, en plena crisis. En ese momento el foco era la parte de contención de servidores, que era precisamente lo que peor teníamos.

Durante 2013 y 2014 se hizo el planteamiento general del proyec­to, entre 2014 y 2015 se realizó la construcción, y en 2015 y 2016 se llevó a cabo la consolidación: sim­plificación, modernización y actua­lización de infraestructuras. Hemos conseguido realmente pivotar toda la infraestructura informática sobre la virtualización y hemos logrado unos ahorros importantes, tanto en la parte de servicios como en la parte económica de consumos.

El proyecto se basa en dos cen­tros de datos. ¿Cómo están distri­buidos?

Tenemos un centro de datos prin­cipal, que hemos construido con más dedicación, y otro de respaldo, que alberga aquellos sistemas crí­ticos fault tolerance que debemos tener en el sistema corporativo.

Trabajan en activo-activo, de modo que todos los sistemas que queremos que estén totalmente protegidos se encuentran replica­dos y trabajando en paralelo. Existe también un tercer centro de datos de respaldo, que está situado en León, en el Centro de Supercomputación de Castilla y León.

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¿Dónde se ubica el CPD princi­pal y cuáles son sus principales características técnicas?

Está situado en Valladolid, dentro de un complejo de la propia Jun­ta de Castilla y León, donde se ha prestado gran atención a la seguri­dad perimetral.

El CPD tiene las mejores medi­das de eficiencia, sobre todo en la parte energética. Hay que tener en cuenta que, inicialmente, con todos los centros de datos que teníamos alcanzábamos un PUE de 2,85 de media. Además, la consejería de educación se trasladó a un mo­nasterio del siglo XVI, por lo que teníamos restricciones a la hora de construir el centro de datos, que llegaba a un PUE de 3,8, una autén­tica burrada. Pero aprovechando su ubicación en Valladolid y el frío exterior, hemos conseguido redu­cir el PUE a 1,218. Logramos así un data center muy eficaz.

En el apartado de TI han mejora­do cuantitativamente el proce­samiento y el almacenamiento. ¿Cómo ha sido posible?

Lo hemos conseguido con la ac­tualización y monitorización de las infraestructuras y con la simplifi­cación. Por ejemplo, en el centro de datos principal teníamos 500 servidores físicos y hemos pasado a 43, de modo que en la parte de servidores hemos ahorrado un 89% de energía. Al mismo tiempo, como hemos conseguido actualizar la infraestructura, hemos logrado un rendimiento de computación supe­rior al 130%.

En la parte de almacenamiento hemos reducido la energía un 64,3%, mientras que la eficiencia del alma­cenamiento es de un 60%.

¿Qué beneficios han obtenido con este proceso de consolida­ción?

El principal escollo era reducir los costes energéticos, y eso lo hemos conseguido con creces. Pero so­bre todo hemos reducido costes de mantenimiento: tenemos una única gestión para todo el equi­pamiento, contamos con un solo programa que maneja todo el en­torno de eficiencia, tenemos una monitorización 24x7. Realmente hemos hecho ahorros importantes y hemos generado servicios mucho más activos y proactivos.


Cuatro medidas para la eficiencia energética

Para lograr reducir el PUE de su cen­tro de datos a 1,218, desde la Junta de Castilla y León se han esforzado en implementar cuatro técnicas de eficiencia en sus infraestructuras. La primera ha sido el free cooling, apro­vechando su ubicación en Valladolid. “Empleamos free cooling, entre direc­to e indirecto, el 77% del tiempo del CPD. Incluso en los meses de verano, durante 8 o 9 horas al día también se puede aprovechar”, explica Óscar García.

La segunda alternativa fue la confi­nación en pasillo frío, con lo que con­siguieron reducir un 20% el consumo eléctrico. La tercera medida consistió en la actualización y monitorización de las infraestructuras, con nuevas generaciones de servidores más efi­cientes. Finalmente, la Junta hizo una apuesta decidida por la virtualización.

“Con esta consolidación hemos conseguido un 77% de reducción del coste energético, lo que supone casi 2,5 millones de euros al año de ahorro en costes energéticos”.